Foto de Jorge del Nozal
METAMORFOSIS
La historia se repetía, no podía aguantar más. Mi madre, se había operado cinco veces y siempre
quedo encantada con los “arreglos”. Fue una mujer que Impresionaba a todos con su belleza, y
aunque murió un poco pronto, con sesenta
años. Disfrutó de la vida.
Son las siete de la
tarde, acabo de despertar de la anestesia y todavía estoy un poco mareada, pero
contenta y con ganas de ver a la nueva Elena.
Como entre sueños, escuchó a dos enfermeras hablando
detrás de la cortina del box. “Pobre chica, tan joven y con problemas de
identidad. No sé como la habrán
permitido operarse. Mejor la hubieran mandado a un psicólogo”, argumento la otra enfermera.
Sus palabras me
dejaron mal, retumbaron en mi cerebro durante horas. Y a la vez, una pregunta
se repetía constantemente mientras buscaba la paz del sueño. ¿Será verdad que
soy muy joven para operarme?, pero su
inmadurez y falta de autoestima, forjaron
una rápida respuesta: ¡Pues yo creo que no, ya tengo veinticinco años y
estas cosas, cuanto antes se hagan, mejor!
Recita Jorge del Nozal
